La historia del bosque reforestado de Agnus

Plantar un árbol, es creer en el mañana. Así es como nace un bosque, sembrando árboles y viéndolos crecer con cada invierno. Esa es la historia del bosque de la finca del Complejo Ecoturístico Agnus.

El cambio de 10 años de reforestación se nota en el aire, el agua y el suelo.

Artículo por Ana Laura González

Todo comenzó en el 2001, cuando la familia Segura Cubero decidió hacer un cambio  en su finca para proteger a las quebradas que rodean el terreno. Con la ayuda de instituciones como la Compañía Nacional de Fuerza y Luz (CNFL), la Fundación para el Desarrollo de la Cordillera Volcánica Central (FUNDECOR) y el Fondo Nacional de Financiamiento Forestal (FONAFIFO), se logró el objetivo de crear un bosque protector de las quebradas.

Se sembraron especies de árboles que a futuro se pudieran aprovechar por su madera y sombra. Se sembraron Jaúles, Eucaliptos, Aguacatillo, Ratoncillo, Urúcas, Cedros, Güitites,  etc.

“Hace 18 años en Agnus soñamos con cambiar radicalmente nuestra finca y devolverle al planeta y a nuestros compatriotas parte de lo mucho que nos han dado. Por eso reforestamos casi la mitad de la finca”, expresa uno de los miembros de la familia Segura Cubero.  

En aquel momento, el suelo estaba dañado por la erosión producida por el ganado y esto repercutía en la calidad del pasto. Con el proceso de reforestación el cambio se hizo notorio en el aire, el agua y el suelo, así como en el aumento de flora y fauna.

El bosque es actualmente hogar de gran variedad de especies de flora y fauna

Actualmente, el bosque cuenta con más de cincuenta especies de aves y muchos mamíferos como armadillos, coyotes, mapaches, tolomuco, conejos, puercoespines. El bosque se convirtió en un pulmón en San José, en donde también se protege el agua que consumen miles de personas en Goicoechea y dos afluentes del Río Torres.

El volumen de agua aumentó en una cantidad muy importante en la zona que está reforestada. La fauna que vivía en la quebrada se duplicó y aparecieron nuevas especies de ranas, tortugas y peces. Incluso aparecieron especies de árboles que no habían sido sembrados.

“El cambio se ve de todos los puntos de vista. El suelo empezó a cambiar y a generar una capa importante de material orgánico. Que a su vez trajo consigo frutillas y floraciones que atraían aves y mariposas, el bosque comenzó a regenerarse con árboles que no se habían sembrado pero nacieron a partir del proceso”, relata Rosa Cubero, una de las encargadas del proyecto.  

Los senderos atraviesan el bosque, en el que se encuentra el estanque de pesca de truchas

Con el objetivo logrado, actualmente se busca el aprovechamiento de la zona reforestada. El proyecto actual es utilizar la madera dentro de la misma finca para la construcción de cabañas de hospedaje en medio del bosque. La construcción se haría de forma auto sostenible para mantener el paisaje boscoso sembrando más árboles maderables.

El bosque es el principal atractivo del restaurante, ya que se puede disfrutar del aire fresco y la naturaleza sin salir de San José. En la caminata hacia el estanque de truchas, podrá apreciar el bosque reforestado y la sensación de frescura y humedad de un bosque tropical escondido en las montañas josefinas.

Caminar por los senderos es ideal para escapar del bullicio de la ciudad

Visite el Restaurante Agnus y conozca usted mismo el bosque reforestado, visite la granja, pesque su propio almuerzo rodeado de naturaleza y pruebe los deliciosos platillos del restaurante.

Reserve la cabalgata y disfrute del recorrido en uno de los caballos de nuestra granja, así podrá disfrutar del paisaje boscoso y la vista a la ciudad de San José. El costo de la entrada a los senderos y la granja es de tan sólo 500 colones por persona.